Cuando me siento a escribir se me van las ideas, todo eso que mastiqué con la mente esta mañana, todo eso que me dije y que quería decir. Es que son tan grandes y difusas las ideas como es cortita la vida. Y ahí creo que está el problema y el mambo con todo: qué corta que es la vida. No quiero sufrir este ratito que estoy en la tierra y si te quiero, te quiero querer. No quiero andar aguantando las ganas y dejando que se pasen los días pensando que podría estar haciendo otra cosa.
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