¿Culpa de qué? Culpa.
Amiga, no pauses tu vida por un boludo que no sabe lo que quiere, me dijo Tatu. Està bien, pasa que yo te complejizo mucho más, te cargo de historia y de mambos, de rupturas y pérdidas, de problemas y con eso justifico tu destrato. Estás mal, qué sé yo, te pasaron muchas cosas en poco tiempo, es entendible.
Y de repente me acuerdo que a mi también, que en un sólo año me encerré en mi casa, perdí a mi viejo, a mi perro, a mi abuela, me prostituí, vendí fotos y videos en bolas y gané más plata que en cualquier otro trabajo promedio. Vi salir a mi mamá con otros tipos, la escuché a la noche hablando con otros, diciéndoles que los amaba, me sentí culpable por no poder decirle adiós a mi papá, por no haber estado más presente. Y que encima me veo al espejo y me doy asco, que estoy llena de inseguridades, que creo que no merezco nada porque soy gorda, que quiero dormir quince días y levantarme con brazos flacos.
Pero pobre... pobre vos, pobre él también, pobre todos los que la pasan mal menos yo. Y yo no sé muy bien qué quiero pero esta quietud me aturde, ya no quiero estar acá, estoy siempre acá, mirando la ventana, las sábanas, el celular.
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