viernes, 4 de agosto de 2017

Hoy me duele la concatenación de hechos, gestos y actitudes que avalan que una mujer pierda la vida, así como si nada, en manos de un hombre.
Hoy me dejo de abstraer para reafirmar que pueden cuando quieran hacer lo que quieran conmigo.
Por eso me duele que hables de mi ropa y las acuses de provocativas. Por eso me enoja que creas que no es mi lugar la calle de noche y que tendría que quedarme para siempre en mi casa cocinando y cuidando a los chicos. Que si actúo como se me dé la gana, los chicos no me van a tomar en serio. Y que esos chicos no me tomen en serio porque alguna vez le dijeron que determinadas mujer no merecen respeto.
Igual, si no actúo como me dé la gana, es lo mismo. El temor al salir a la calle, caminar y que pase un auto lentamente por al lado. Caminar las tres cuadras sola hasta mi casa. En pleno día. Las cinco hasta llegar a la facultad, a cualquier horario.

Te truncaron los sueños, compañera. Te arrebataron la vida. Tus últimas horas, un calvario. No hay justicia que valga. La impotencia me come y no es fácil combatirla. Todo sigue igual.

Me da bronca tener que pensar ¿a qué hora termina la marcha mañana? Me da bronca el miedo anticipado a volver sola, me da ira depender de que me vayan a buscar.


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