viernes, 7 de julio de 2017

recuerdos

A veces la memoria me traiciona, en esos momentos puedo no acordarme que una noche viniste a casa de sorpresa sólo para dormir menos de 5 horas y darme los regalos de nuestro cumplemes que no íbamos a poder festejar. Otra vez hablaste como marciano en la cama y nos reímos mucho. Un día me me escribiste una cartita con corazones de papel de colores recortados y supuerpuestos diciendo en cada uno de ellos algo que amabas de mí.
Un día, después de haber peleado, viniste a casa con fotos y la frase que nos adueñamos de Carl Sang.
Muchas, muchísimas veces pusimos películas y documentales y nos quedamos dormidos. Tomamos infinitos mates entre risas. Nos despertamos cantando, el cuarteto de nos Charly García, babasónicos. 
Me tocaste tus canciones. Me aprendí tus canciones. Se me pegaron tus canciones y las canté caminando.
Giraste el escritorio para estudiar viéndome dormir y me despertaste a besos. Te leí. Volviste a cantar.
Inventamos un juego para no aburrirnos en los colectivos, yo te digo una palabra, vos cantás un fragmento de alguna canción que use esa palabra.
Me contaste cosas de esas que no se desatan con cualquiera y me animé a contarte sobre esas cosas yo también.
Me viste llorar, pelearme con familiares defendiendo el feminismo. Te vi llorar yo también.
Ordenamos mi habitación juntos, limpiamos la caca de Copito. Te presté pijamas, me prestaste mil cosas.
Estudiamos juntos y cuando nos salen bien los ejercicios saltamos repitiendo ¡diez! ¡Diez! ¡Diez!
Nos cepillamos los dientes juntos. Peleamos por quién tiene la gata más linda. Me mostraste tu música, te mostré la mía.
Te recité un poema, y no saliste corriendo. Te explicaba lo que había estudiado el día anterior en un bondi, yendo a rendir. La gente nos miraba.
Te tejí una bufanda despareja. Nos abrazamos en el recital de él mató, bailamos en el festival nuestro.
Tocaste el piano en casa, tocaste el piano en una estación. Me acompañaste a marchar el 24 de marzo, también para decir no al 2x1 y al ni una menos.
No tuviste problema en ir a ver una muestra de Borges en la Biblioteca Nacional, te reíste cuando un cartelito en la puerta nos decía que justo ese día la biblioteca estaba cerrada. Fuimos al cck y estaba también cerrado, entonces caminamos por la ciudad con 34 grados asesinos, y llegamos al Parque Lezama y un tipo casi sabiendo que esa canción era especial para nosotros tocó aprendizaje de Sui Generis. Entonces me besaste la cabeza porque son de esas situaciones mágicas. Sí, la arruiné un poco diciéndote que mi pelo seguro estaba salado, perdón.
Nos acostamos entre almohadones en el piso y abrazados vimos un documental que se proyectaba al lado del Rosedal. Me dijiste que no entre a chequear si me había llegado el mail que me ponía nerviosa, que lo íbamos a hacer juntos, acompañados.
Hasta te fumaste mis delirios sobre la infinitud del mundo y la reducción que supone el lenguaje.
Sé que hicimos millones de cosas más, cosas que me voy a ir acordando en la calle o en la cama, como me suele pasar, esos momentos que sonrío o lloro de la felicidad de tener a alguien como vos de compañero.
Parafraseando un poco a Carl Sang: en la vastitud del espacio y en la inmensidad del tiempo mi alegría es compartir un planeta y una época con vos. Te amo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario