viernes, 19 de febrero de 2016

hoy tuve un día tan lindo que lo tuve que escribir

Juanma, amigo desde 7mo grado, nos vemos esporádicamente, pero todas las veces que me junto con él lo termino queriendo más de lo que lo quería cuando estaba yendo al encuentro. Y hoy no fue la excepción.
Mates, muchos mates de por medio, tres o cuatro termos. Amargos. Hablar de música, películas, familia, chicas, chicos, sexo, de lugares turísticos de España, aunque ahí yo me abstengo mientras él me cuenta de que tal castillo fue edificado hace algo así como 400 años, y que esas casas fueron hechas por Gaudí, y esa ciudad era todo un hospital gigante. Y yo lo escucho con devoción, porque habla con seguridad, feliz. No pierde el hilo, no tanto yo, que a veces le miro las pestañas larguísimas o los dientes que me maravillan que sean tan blancos, y pienso en cómo creció, qué grande y maduro que está.
Más mates, escuchamos hardcore, después me pide a mí que ponga música y lo atormento con indie, y canto. Después escuchamos un cover de Piazzolla hecho por una banda de un primo de él, y después más Piazzolla.
Me acuesto en su cama y le saco una foto, porque está todo tan pintoresco que quiero guardarlo, archivarlo.
Más tarde llega Lula, vieja amiga con la cual éramos inseparables. Lula, Juanma y yo, los mismos que estaban todo el día juntos en los primeros tiempos de séptimo. Qué lindo.
Hablamos un poco más, de la vida, de la familia, del ''amor'' o eso que podemos tener sin necesitar depender de otro, sin enjaularlo, miradas diferentes entre lo que queremos, una genialidad,
Son casi las 9pm y Juanma tiene que ir a entrenar, le digo que la próxima me va a tocar una canción con la guitarra, y me dice si querés toco ahora.
Toca. Canta. Lo hace bien, me gusta. Yo y Lula lo aplaudimos después de ese cover de la Bersuit, toca otra que Lula conoce y yo no, pero la hace perfecto, y le saco más fotos, porque me hizo bien.

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