jueves, 15 de octubre de 2015

hormonas

Capaz es una mezcolanza entre mi habitación que es un desastre, ese tema que busco y no encuentro y que para escuchar algo le doy play a lo que no me llega, a lo que me llegó alguna vez pero ya trillé. O capaz no me llega nada, estoy muy sensible o muy insensible. O capaz son las dos lamparitas que hace tiempo que dejaron de andar, o capaz es el techo alto que me angustia, o puede ser que la melancolía de la lluvia de ayer me visitó con delay. También puede ser que no me maquillo hace varios días y la cara de muerta que tengo quiera hacer juego con mi humor. O capaz es que hoy no me esforcé tanto en el gimnasio, o la tos que tengo, o la facultad que me tira mil textos para leer, y que no tengo ganas, ni de leer a Marx, ni a O'Donnell, ni a Aristóteles. O quizás no los entiendo. Puede ser que porque no te veo hace dos semanas y ayer te hablé y me terminaste clavando  visto cuando me quise hacer la ofendida. O capaz es el dos de sociología o los dos cuatros de filosofía y sociedad y estado.
O capaz es que estoy buscando otra cosa, o que después del Quijote no encuentro otro libro que me den ganas de leer. Tal vez es que esta posición en la cama me tiene incómoda, que a mi silla del escritorio se le rompió una ruedita, o que hoy me desperté a las 6.00 en punto cuando podía dormir más. O será que soy kirchnerista y Scioli no me gusta mucho. O que estoy a una semana de cumplir diecinueve.
O capaz son las hormonas.

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