miércoles, 29 de abril de 2015

agradecida

Necesito esto, estar sentada escribiendo, aunque sé que este texto viene para robarme unas cuantas lágrimas. Me lo anticipa mi pecho lleno, mis ojos levemente empañados, mi cabeza con el ímpetu hermoso de saberme orgullosa de mis conocimientos adquiridos.
Sin el feminismo, estos conocimientos adquiridos que quiero volcar no hubiesen existido, ese orgullo no me llenaría de felicidad la mente, por eso: gracias feminismo, gracias mente abierta, corazón grande.
Hace un tiempo me levanto renovada, como si fuese alguien distinto, alguien que vale, que se quiere, que se siente. No quiero caer en egocentricidades, pero es tan grande la satisfacción de no vivir reprochándome por qué soy así, desvivir por cambiar, mutar en esa creaión que dice una gran parte de la sociedad que tengo que mutar.

Soy lo que soy, y me encanta. Quiero seguir creciendo, como lo vengo haciendo, respirar algo que lejos está de contaminarme el cuerpo y destruirme la mente, inhalar sabiduría y seguridad.
Soy Mayra, alguien que nació y se reconocíó machista en 3er año en una clase de literatura, lo recuerdo muy bien. Sí, lo era, y creía que estaba bien. Mi profesora, Marianela, me dijo sin pensarlo que ''no hay peor machismo que el de una mujer'', y me reí, calculé que tenía razón, porque la admiraba como lo hago hoy,  y podría decir que esa frase quedó ahí, pero no, porque me acuerdo intacta esa secuencia, y porque hoy la llevo conmigo, hoy que dejé atrás esa ignorancia cómoda. 
Soy yo, ya lo dije, Mayra, la que hace comentarios polémicos en la sobremesa, la que pudo ignorar tabúes que creo que pueden dañar la calidad mental, la libertad. Por eso hablo con mis viejos de sexo, de drogas. Les tiro comentarios para ver si abren sus mentes, para ver si son capaces, y lo son, ellos me demuestran que la edad no tiene nada que ver con la capacidad de moldear la cabeza y borrar conceptos y prejuicios que les fueron inyectados inconscientemente por un sistema que nos cagó la existencia, en mayor o menos medida, a todos.
Me encanta ser Mayra y hacer esos comentarios atrevidos, jugar con mi sexualidad, y defender la de todos al punto de que me crean lesbiana o bisexual por empeñarme en sostener la idea de que cada uno puede hacer lo que quiera con su cuerpo, con su sexo, con su género, sin necesidad de entrar obligatoriamente en la categoría hegemónica de ''hombre o mujer'', siendo lo que tenemos ganas de ser. 
Soy esto, ya lo dije, me encanta serlo, cada vez más libre, más feliz de elegirme así. Llorando algunas noches en mi habitación oscura porque me daña conocer las verdades y las mentiras del mundo. Estudiando letras y enamorándome de la semiología. Defendiendo la promiscuidad de las personas, mi promiscuidad, siendo puta para muchos, enorgulleciéndome de serlo, disfrutando de serlo. 
Me encanta esto de no quedarme en un lugar estereotipado, creerme inteligente y libre, inteligente y puta, porque la libertad, sobre todo la sexual, parece que no está ligada a la inteligencia, se supone que no se puede ser inteligente y puta, se supone que si sos una ''chica de bien'', centrada, no podés hacer determinadas cosas. Si quieren, me pueden meter en la bolsa de ''chicas de mal'', no me vería afectada.
Estoy infinitamente agradecida al poder de la escritura, que me hace volcar y construir pensamiento a medida que tipeo, agradecida al razonamiento. Gracias cabecita mía por no aceptar todo lo que me llega y me dicen, por no elegir el camino que me marcan, por no creer en eso de que la existencia es buscar el amor de tu vida, casarte, tener hijos y chau pichu. 

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