lunes, 23 de febrero de 2015

pobres tipos.

Me sorprende los comentarios de adolescentes, sus alegorías absurdas y denigrantes (e ignorantes). Me pone triste leer estupideces que ponen en una red social para hacerse los graciosos en los que bardean a los pobres, a los provincianos, a cualquier cosa. Me duele hasta el esternón saber que hablan para sentirse superior, para hacerse los cancheros. Me llena de ira que la discriminación esté instalada como un juego. Me genera una impotencia que me excede darme cuenta que las personas que juzgan desinformadamente son ''personas con onda'', y que hay muchos boluditos atrás que se ríen de chistes racistas porque lo dijo alguien ''cool'', y estos boluditos lo va a imitar. Pobres tipos.
No deja de incomodarme cómo se constituyeron las prioridades raciales. Porque algunos pseudo-abiertos mentales pueden saltar a defender a un gay, o a un negro, o a un judío, porque defenderlos a ellos está socialmente aceptado, ¡qué progresitas son! Más tarde escuchan una canción que dice ''negros de mierda, parecen cucarachas que se amontonan en la basura'' y se ríen, y se sienten unos peldaños arriba. Algún día, quizás, tal vez, a alguno de estos seres se le pinche la burbuja, y se va a dar cuenta que no es nadie, que sus vida estuvo siempre manejada. Que el estilo que toda su vida pensó que llevaba en sí fue impuesto y vomitivo. Pobres tipos.

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