lunes, 5 de enero de 2015

mediocre o miserable

Lunes, tres y media de la tarde. Vacaciones.
Me dispongo a escribir después de haber escuchado somebody to love mientras me pintaba las uñas de un rosa polémico. La combinación de la música y el esmalte me hizo sentir una solterona, y sonreí. A Queen le siguió Sumo con estallando sobre el oceáno y mientras mis uñas descansaban, mi cabeza vivía un trance, de esos que te provoca únicamente Luca Prodan. Terminó de sonar esa maravillosa canción (más maravillosa aun después de leer en wikipedia algunas revelaciones) y empezaron los Smiths con half a person. Para este momento ya estaba reflexionando qué tanto me alejé de esa persona que necesitaba atención, o sentirse como mínimo parecida a lo que está estipulado como normal. 

Pensaba que estoy de vacaciones y no me llega un mensaje de nadie, y cuando me llega tiendo a alejar a las personas, no me reprocho la nulidad de mensajes en mi celular, sonrío y pienso ''algo debo estar haciendo bien'', y después de eso, la culpa. 
Ya me corrí el esmalte de una uña y sigo analizándome; ¿por qué me alejo cada vez más de las personas? ¿Está mal hacerlo? ¿Es sólo un tiempito en el que me necesito más a mí que a cualquiera? ¿Por qué en la medida que escucho más música y leo más libros tengo menos necesidad de interactuar con la gente? Pero algo me genera mucho desconcierto: ¿por qué no me importa demasiado? Es decir, parece ser que lo que escucho y leo (y escribo) me llena lo suficiente. 
Me genera confort cantar sola a los gritos mientras ordeno un poco o leer sola en mi habitación a la 1:30 a.m con la ayuda de un velador.
Depende el día, siento culpa. Me cuestiono qué será de mi vida cuando viva sola y si ahondamos en profundidad: ¿por qué el sueño de mi vida siempre fue vivir sola? ¿por qué odio irme de vacaciones o mi cumpleaños? ¿por qué cuando pasa un lapso (no determinado) tengo la necesidad imperiosa de estar sola en casa?

 ¿Soy introvertida o soy antisocial? La verdad es que me chupa un huevo, solamente quiero que no me joda nada ni nadie.
Morrisey sabía que el cielo sabía lo miserable que era, y es que ser un solitario con aires nostálgicos debe ser para el cielo sinónimo de miseria. La verdad es que se siente así porque hay un esquema impuesto para hacernos sentir así. 
No mediocres, pero sí miserables. 

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