domingo, 11 de enero de 2015

la historia de mi vida

Soy una adolescente en vías de desarrollo, sí, así como américa latina. Pronto la adultez me va a abrazar, y aunque al parecer eso de la madurez no es un número de años fijo, si no empiezo a ser responsable por las buenas la vida se va a encargar por las malas (calculo).
Este año empiezo la facultad, Letras en la UBA. Estoy ansiosa y para ser sincera cagada en las patas. También es hora de que empiece a laburar, y no es porque me presionen en casa, es autopresión, desde chiquita mi sueño fue ser independiente, aún sin saber si estaba bien o mal serlo.
Amo mi casa y las personas que las componen, las admiro a todas, mi mamá, mi papá y mi hermano, sin embargo siento esa necesidad de valerme por mí misma, y esa presión oprime cada vez más a medida que el reloj avanza.
18 años, no soy una experimentada en ningún tema, mi vida no fue (ni es) mucho más interesante que la de nadie, pero pasé algunas cosas. Todavía se pueden abrir heridas suturadas, heridas bastante recientes. No soy infeliz, y muchas veces me siento privilegiada con lo que la vida me dio. En otras ocasiones me siento culpable por tener quizás demás, porque mis viejos me cumplen todos los caprichos, porque no me esforcé taaaaanto y tengo bastante. No soy rica, pero sí tengo mucho más de lo que necesito. 
Retrocedo porque me fui por las ramas, estaba hablando de mi vida, de las heridas, de mi historia. Voy a tratar de ser lo más cronológica y sincera posible:
Nací en la maternidad Santa Rosa y de bebé viví en Merlo, en la casa de mi abuelo, en una habitación aislada en el fondo del no muy grande patio trasero. No recuerdo para nada esta parte de mi vida, no tengo muy buena memoria. Sé que a los pocos años nos mudamos a Vicente López con mis viejos y mi hermano. Empecé el jardín en la escuela nº 15 ''Provincia de Santa Fé'' (me costó bastante entender que la escuela se llama así a pesar de estar ubicada en Buenos Aires), ahí también me egresé de la primaria completando 7mo grado. Me fui de viaje de egresados a Córdoba, y no significó nada para mí (ni siquiera tengo recuerdos).

De sala de 4 hasta 3er grado fui al turno tarde. En 4to empecé en el turno mañana porque nos mudamos a Hurlingham, la casa de Vte López estaba hipotecada, había que pagar la deuda vendiendo la casa y comprando otra. Sé que esta época fue muy dura para mis viejos, y yo era bastante inconsciente de la realidad y eso creo que es algo para agradecerles. No sé si es por mi mala memoria, por la edad que tenía o por el esfuerzo de ellos para que mi hermano y yo no sufriéramos, pero nunca me di cuenta del drama que nos acechaba. 
Empecé 1er año en el Instituto Divina Providencia, donde el año pasado me egresé, volví a subirme a un micro con compañeros, otra vez tuve el viaje de egresados, pero en este caso a Bariloche, y esta vez sí que disfruté, y tengo miles de anédoctas, quizás tendría muchas más si no hubiese estado en pedo todas las noches. 
Siento que estoy siendo bastante superficial contando mi historia, quiero que se sepan algunas cosas para que después no haya sorpresas. 
En 5to grado el chico que me gustaba me dijo ''gorda'' y lloré muchos años por eso. A ese nivel de trauma estoy.
Mi mejor amiga se llamaba Lucía, y ella también era rellenita. En 6to grado adelgazó muchísimo, y yo seguía igual. Después de un tiempo me iba a enterar que la causa de tantos kilos menos era la bulimia. 

No recuerdo exactamente cuándo fue la primera vez que escondí comida, era bastante experta. Cortaba la carne y lo metía en una servilleta y después se lo daba al perro o lo tiraba, o lo escondía. Pero eso pasaba esporádicamente y volvía a comer normal (ponele, si normal es comer insano). 
Con estos altibajos llegué a 2do año. Transcurría el 2011, en octubre cumpliría 15 y toda mi familia esperaba la fiesta. Yo estaba indecisa con las opciones que me habían dado: 
a) la fiesta
b) viaje a disney o supongo que a donde quiera
c) un auto

En fin, creo que siempre supe que iba a hacer la fiesta. ¿Qué otra oportunidad iba a tener para meterme adentro de un vestido pomposo? Porque nunca soñé con un casamiento, y menos que menos con un casamiento y un vestido pomposo, intuyo desde muy temprana edad mi futuro de soltera, pero no reniego de eso.
Todos los años había que hacer el apto médico para poder hacer educación física en el colegio. El 2011 no fue la excepción y fui al hospital. El chequeo de siempre, análisis de sangre, medir, PESAR. Yo ya tenía traumas, pero ese año, ese hospital, esa doctora, ese momento, esa balanza, ese número, esas palabras que salían de la boca de esa persona con delantal que tenía en frente, creo que todo eso fue crucial para que se desencadenara el huracán que sacudió mi vida como nunca, causando estragos que hasta el día de hoy me cuesta sellar. 

Resulta que estaba gorda, bastante gorda, y todos los médicos me lo decían. Todos piensan que el cambio brusco en mi peso fue por mis quince, pero yo sé que fue casualidad. Lo que a mí me shockeó fueron las palabras de los médicos, y sobretodo ese proceso de ir a comprar ropa y que no haya de mi talle, o todo me quede horrible. 
Todo eso de esconder comida que antes fue esporádico se agudizó. Desayunaba una galleta de arroz, o la mitad, con un matecocido, almorzaba dos tomates (cuando almorzaba...), muy de vez en cuando merendaba una naranja y jamás cenaba. La comida después de las 7 de la tarde para mí estaba prohibida, yo me la prohibí, era pecado. Es complicado escribirlo, y juro que es complicado sentirlo, pero convertí la anorexía en una religión.
Escribía en un cuaderno las cosas que comía, y lo mal o bien que me sentía conmigo misma (generalmente me sentía mal). Así llegué el día de mis 15 con aproximádamente 28 kgs menos. 
Parece todo muy sencillo, pero mientras la gente se alegraba de mi progreso, mi cabeza se enfermaba cada vez más, estaba completamente loca, le tenía miedo a la comida. Supongo que mis viejos no querían ver lo mal que estaba, también puedo considerarme una buena actriz, fingía que estaba todo bien cuando me desmoroné completamente. No me importaba absolumente nada más que saltarme todas las comidas que pudiera, que ingerir el mínimo de calorías posible.
Si no me equivoco, ese año tenía educación física los martes y jueves. Mi mamá me preparaba ''la viandita'' para llevar, que yo me encargaba de tirar en la basura a las 7:30 a.m, pasando por el baño antes de entrar a clases. A mis amigas les decía que almorzaba después, y a mis viejos que almorzaba en el colegio. No almorzaba. Y esos días si no eran de ayuno total a la noche iba a llorar bastante.
Me olvidé de contar que me pesaba todos los días y anotaba el número en el cuaderno. Mi enfermedad habia llegado a tal punto que creía en ''Ana'', Diosa de la anorexia nerviosa. Le rezaba a ella para que me de fuerzas para seguir, para que no me abandone. 
Hasta esa época nunca tuve éxito con los chicos, pero empezaban a mirarme. Me acuerdo fijo que dos amigos de mi curso me decían que no conocían a una persona que esté de buen humor siempre como yo, y era tan irónico porque lo único que hacía era llorar en la penumbra de mi cuarto apenas estaba sola. 
Tampoco tenía energía, cuando miraba hacia arriba me mareaba, pero eso me causaba orgullo porque quería decir que se había ido todo, todo eso que estaba demás en mi organismo. 
Un día en gimnasia la profesora me hizo tirar una pelota y debe ser que la tiré con tan poca fuerza que me dijo ''Scicolone usted no tiene fuerza, váyase a comer un sánguche y vuelva''. Lo dijo medio bromeando, medio de verdad, pero ese comentario para mí era una victoria. 
No quería que nadie se enterara lo enferma que estaba, pero cuando alguien me retaba por no comer en el fondo me sentía contenta, porque ganaba yo y mi fuerza. 
Varios días mi mamá me obligó a comer, pero generalmente yo ganaba. Una vez mi mamá me llamaba para que baje a cenar y yo no respondía, estaba en mi cama muy asustada porque creía que me iban a hacer comer a la fuerza, mi vieja me seguía llamando y entré en crisis, lloré muchísimo porque no quería, porque si comía iba a pecar, porque después de comer me iba a sentir sucia. Sí, inevitablemente después de comer me sentía muy muy muy sucia. 
Cumplí 15 años, flaca. Estaban todos felices, y yo podía ser feliz en mi depresión por algunos momentos porque al menos tenía delgadez, aunque nunca era suficientemente flaca.
El pelo se me empezó a caer, de a mechones. Lloraba todos los días en la ducha mientras veía mi pelo caerse, no había salida. Para que mi pelo creciera tenía que comer y comer para mí era una tortura. 
Fui a la dermatóloga que me recetó unas pastillas que no me hacían efecto. Por ese tiempo tenía atracones. Es decir, había momentos que comía más de lo que una persona normal puede comer, y yo comía desesperadamente porque estaba enferma y porque no podía controlar eso. Los atracones son comunes en las personas anoréxicas. 
Ese año me fui al Uruguay con mis tíos por una semana y comi bien, mientras tomaba la pastilla para el pelo. Me había permitido comer bien esa semana para después volver y seguir con lo de siempre. 
Volví de Uruguay y pude controlarme bastante bien, había subido de peso pero no era tan grave. Cuando volví comía más, aunque no bien. Las manzanas eran parte importantísima de mi dieta, las necesitaba para mi ansiedad.
Cuando volví un chico me habló por facebook, yo no sabia quién era pero le contesté. Resulta que conocía a dos amigos míos porque iba a teatro con ellos, y seguimos hablando un tiempito. Me atrapó completamente. No era ni mujeriego, ni un bombón de revista, era raro y tenía algo que yo lo llamaba ''arte''. Me hacía reír como ninguna persona, era inteligente. Era lo que yo quería, bah, en realidad yo no quería nada, o creía que no quería nada, pero él apareció y calzó perfecto. Es duro decir que hasta el día de hoy no volví a sentir esa ilusión que sentí con él, esa que te dice que van a estar siempre juntos ¡con un chancho de mascota viviendo en San Juan o San Luis! 
Me acuerdo cuando lo vi por primera vez, fue lindo su mensaje apenas se fue. No lo recuerdo exactamente pero me dijo ''sos mucho más linda en persona''. Y yo sonreí y fui feliz. Mi mundo había mejorada bastante con la aparición de este chico, y ese día, al despedirme de él, llegué a casa y comí una porción de tarta de verdura, sin remordimientos, porque verlo a él me cambió el panorama. 
Al poco tiempo nos peleamos, y aunque mis amigas le atribuyan a él todo lo que vino después, yo creo que en realidad estaba muy enferma y todo tenía que estallar. Engordé otra vez. Estaba hundida en atracones y en la depresión, porque de pasar a tener el poder y la fuerza no tenía nada. Había pasado a 3er año y mi depresión causó sensación en el colegio. Ya ni hablaba con las chicas, lloraba al irme a dormir, y lloraba al despertarme, no tenía ganas de ir al colegio, en realidad tenía muchas ganas de morir. Cada mañana me llegaba un pensamiento que me transmitía las ganas de no despertar nunca más. Se me había ido toda mi vida al carajo. 
A fines de 3er año pude remontar, adelgacé otra vez, no tanto como en esos tiempos, pero estaba sana. No comía del todo bien pero sí mucho mejor que antes. Y hacía mucho ejercicio. Estaba bastante feliz con mis logros, y salía todos los días de las vacaciones con mi mejor amiga. Ese período fue la felicidad nuevamente, después de tanta oscuridad. 
Empecé 4to año y me peleé con mi mejor amiga, ella estaba bastante enganchada con el tema de los chicos y el alcohol, de la mano de otra amiga y yo me uní mucho más de lo que ya estaba a otra amiga. Hoy en dia ambas son mis mejores amigas. 
Sé que en 4to año yo buscaba el equilibrio que me era difícil, porque fueron dos años de estar muy abajo y un tiempito muy arriba. Se me complicaba equilibrar la balanza. Estuve bien y estuve mal, pero no fue un mal año y finalmente terminamos todas unidas. 
Empezamos quinto, y aunque en realidad no es que soy el equilibrio hecho persona, fue un año bastante más normal, más lineal sentimentalmente. Estuve todo el año yendo al gimnasio y comiendo normal. En realidad, todo el año quise estar más flaca pero no era tan grave, no me sentía taaaan mal, salvo en algunas ocasiones.
Ya terminó 5to, fue un gran año la verdad, y la armonía estuvo de mi lado, ninguna crisis muy grande. 
Terminé de rendir todas las materias en diciembre, y ya estoy libre.
Transcurre enero del 2015 y en la puerta de mi habitación pegué algunos objetivos que me tienen con la frente en alto. Hoy por hoy ya no como normal, como sano. Me mato haciendo ejercicio todos los días y tengo paz, porque está bien no ser Pampita ¿no? La verdad es que quiero estar buenísima ¿quién no? Pero tiempo al tiempo, o no, capaz estar buenísima no sea para mí. Estoy bien, de verdad estoy bien, y me quiero, aprendí a quererme, a valorarme, a aceptar lo que tengo para dar, y mejor dicho, aprendí a gustarme. Me gusta quién soy, y esto no es narcisimo, es paz. 

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