lunes, 22 de diciembre de 2014

intento de chabón fallido

No sé si será el tiempo que hace que no te veo, tu insistencia por verme, no sé si es porque sé que ahora no te puedo ver cuando quiera, o cuando quieras, no sé por qué te extraño, pero te extraño de una manera diferente a lo que solía hacerlo, te extraño cariñosamente, y esto me asusta.
Te extraño mientras planeo un reencuentro con besos y mordiscos tiernos, una charla confianzuda, risas amenas. ¿Vos me extrañás así? Ya sé que no, la puta madre.
Quise imitar lo que yo interpreto de los hombres, con las características de mi concepto de ellos, de ustedes, de vos. Iba bien, pero la cagué. Te extraño. 

Quiero enroscarme en vos, abrazarte, contarte por qué me pasa esto y que me sorprendas con tu respuesta. Necesito que me digas lo que quiero escuchar. Pero falta bastante para el reencuentro, y seguís frío. 
A veces me siento culpable porque no fui muy demostrativa al principio, cuando quizás buscabas encariñarte. Por un tiempo mi rol varonil estuvo perfecto, pero fracasó. De verdad necesito saber de vos.

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