martes, 9 de diciembre de 2014

flashera

En este momento se me ocurren un montón de cosas que seguramente te asustarían.
No me conocés lo suficientemente bien como para hacerte cargo de mis planteos acerca de lo que pienso que puede llegar a funcionar entre nosotros. 

Me gustaría ser más directa, menos cagona, un poco más como vos, y a la vez que vos seas un poco más sentimental, como yo. 
No sé si nacimos para amarnos, pero a veces me gustás mucho, y puedo imaginarme viendo una película o riéndonos más de lo que lo hacemos, dejando de lado la timidez. Sí, estoy haciendo como que leés, aunque probablemente nunca lo hagas.
Quiero sincerarme con vos, pero esa idea mía que tengo de los hombres me lo impide, yo acepto las reglas del juego, con vos por lo menos sí.
Ya que nunca vas a leer esto, me voy a sincerar del todo.
Nunca vi una amenaza para el corazón en vos, es verdad que me podría poner celosa, pero lo olvidaría rápidamente. Son esos sentimientos que surgen de la soledad y de las ganas de mimos. No sos lo que espero y no creo ser lo que esperabas/esperás, pero nos complementamos bien. Soy tan sensible que existe la posibilidad de encariñarme aún más si diéramos ese pasito del afecto que nunca nos animamos a dar. O quizás descubriríamos realmente quiénes somos y lo repelente que resulta ser tan opuestos. 
Pienso que te reirías al ver esto, yo me río de mí misma, pero de verdad me gustaría saber en qué pensás, cuáles son tus planes, a dónde querés llegar, esa incertidumbre me carcome ¿hasta dónde cedo? ¿hasta dónde doy? 

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