miércoles, 10 de diciembre de 2014

cortázar con whatsapp

Qué feo es mentirse a uno mismo y aún más fea es la frecuencia con la que lo hacemos. Casi siempre la mentira es para quedarnos con la opción fácil, porque la otra podría llevar tiempo y esfuerzo, lo fácil ante lo difícil, lo simple ante lo complejo, el conformismo.
Excusas que la parte chanta del cerebro le quiere hacer creer a la otra parte un poco más ingenua. ''Ya lo superé'', ''voy a leer el libro de 1000 páginas cuando lo compre... (nunca lo compraba)''. Mentirse a uno mismo signica atarse, renunciar a la libertad. No podemos ser libres mientras nos engañemos. 
Es mucho más fácil quedarse boludeando con el celular antes que resolver los problemas que nos dan paja. Yo me pregunto: ¿qué hubiese sido de Cortázar con whatsapp? Qué habría pasado si en vez de sentarse a escribir, a leer, hubiese optado por tener todos los días una charla larga y tendida con personas, qué hubiese pasado si no hubiese tenido el tiempo para reflexionar sobre el realismo mágico, sobre el peronismo, la revolución cubana, si hubiese preferido optar por idiotizarse con el celular antes que aprender francés e inglés ¿y si hubiera cambiado sus debates con sus amigos por una charla mediocre en whatsapp? ¿Se pueden imaginar a Cortázar con whatsapp? Embobado frente a una pantalla, revisando la última conexión de ¿Aurora Bernárdez? 
¿Qué hubiese sido de Cortázar con whatsapp? ¿Qué sería de nosotros sin whatsapp?

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