domingo, 6 de julio de 2014

actitudes

''Es sólo una cuestión de actitud'', ya lo dijo Fito. Nada más cierto. Mis actitudes van rotando, van mutando, la semana pasada me sentía afortunada, hoy me siento un bicho inservible. Es raro, porque la actitud es algo innato, aunque trates de tener cierta reacción ante las cosas no va ser posible que la elijas, es algo que viene de adentro, es algo que no maneja uno mismo.
Creo en los círculos viciosos, y en los círculos virtuosos, pero yo soy muy peculiar, y rompo con los círculos enseguida. Puedo estar muy feliz y satisfecha hoy, y mañana infeliz e indignada con lo que me tocó en suerte.
Hoy, si apelo a la sinceridad, me siento un fracaso, y si empiezo a leer las cosas que fui escribiendo últimamente puedo notar que mi actitud dio un giro, habría que analizar los motivos por los que caigo, por los que me desvalorizo. Algunos ya los sé, los otros deben estar escondidos en mi inconsciente. 
Sólo sé que en su momento, hace unos añitos, estaba cómoda en mi depresión, es decir, sufría, pero era algo natural, y calculaba que eso es lo que me deparaba a mí, una vida con tintes grisáceos. Después, como por obra de magia, como un milagro, cayó la alegría del cielo y servida en bandeja, pude vivir así un tiempito y se esfumó otra vez. Ahora, vivo en el medio de todo eso. Ni muy bien, ni tan mal. Pero no me acomodo a la infelicidad, yo quiero estar bien, porque sé que puedo, y no creo que merezca seguir triste. 
Es domingo, hoy me lo permito, hoy puedo llorar todo el día, el clima y el resfrío me lo permiten, pero mañana tengo que volver, tengo que seguir erguida, porque no me aguanto más. Porque valgo.

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