lunes, 21 de abril de 2014


Llegó la hora de demostrar que no hay hora, que el tiempo no te espera. 
Que sopla el viento y no para de hablar cosas del viento, y no te espera. 
Sigue el agua su cauce natural, sigue pasando, se ríe y no te espera. 
Y está el fuego quemando el tiempo, el agua al viento, y no te espera. 
¡Ay! el presente que intenta decirnos de manera urgente que tampoco espera.

Cuatro pesos de propina.

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