viernes, 4 de abril de 2014

la lucha interna que te enferma

No sé cómo será en el resto de las personas, si es que lo que veo yo es un caparazón como el que ando mostrando por ahí también. ¿Nos escondemos? ¿Escondemos nuestros miedos interiores?
La lucha interna que llevo me comió grande años de mi vida. Me llevó largas filosofías. Pasé noches llorando, días mirando a la nada, pensando, analizando, probando distintos métodos para ganarla. Pero es imposible. La lucha interna lo dice: es vos contra vos, y ¿cómo gana el vos que vos querés?
Desde que tengo uso de razón lucho contra los monstruos de mi cabeza, los que yo me genero, y esto, ya creo que no es tan ''normal''. Sentirse menos que otra persona. Enfermarse por ser débil y perder ante el yo interior que te carcome.
Sigo moqueando por estas cosas, quién lo diría. Una cree que ya está, que el temblor pasó, que quizá fue un período, pero no, los monstruos se pueden calmar y volver. Y no hay nadie que te salve.
Dicen que cuando sufrís por una persona la única persona que te puede ayudar a estar mejor es esa misma que te hizo llorar. ¿Qué pasa cuando sos vos misma la que te hacés daño? ¿Qué pasa si no sentís ayuda? ¿Qué pasa si sentís más presión que una mano de compasión alrededor? ¿Qué pasa cuando, después de pasar por una etapa de mejoría en la que estabas sospechosamente bien, volvés a los pensamientos oscuros? Cuando te cansa tu círculo, te agota la vida, porque pensás que nunca es suficiente. ¿Qué pasa cuando nadie nota tu dolor? ¿Qué pasa si en realidad vos no querés que te ayuden pero tampoco sentir tanta distancia e incomprensión?
Soy inestable, no es una noticia. No soy la chica de la que habla Chano de Tan Biónica. No soy loca o caprichosa o no lo sé. Pero estoy muy avanzada en el ranking de inestabilidad. Qué feo es caer en un pozo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario