miércoles, 12 de febrero de 2014

Yo quiero a mi bandera.

Se me mezclan los sentimientos y ya no sé qué siento cuando escucho hablar a alguien mal del país. Si bronca, vergüenza o pena. Glorificando países del primer mundo, quienes vienen y se aprovechan de nosotros como quieren, y ¿saben qué los ayuda a cumplir con eso? La falta de patriotismo. 
No soy una kirchnerista empedernida ni insoportable, me gustan mucho algunas cosas, en otras creo que se equivoca, en otras pienso que debería prestarle más atención, pero ¿cómo no le vas a decir kretina a Cristina si soñás con haber nacido en Estados Unidos? ¿Cómo no vas a criticar todo si no conocés nada? Nunca vas a poder amar el suelo argentino como yo, como me enseñaron a amarlo, porque lo que hacés con el país es una especie de bullying, lo rebajás, ¿cómo querés que seamos alguien si no creés en nosotros pero sí en los imperios? No quiero sonar troska, pero me entristece mucho esta situación.
Yo, prefiero que la gente que no ama mi país se vaya, porque no creo que le hagan ningún bien. A vos que tanto te gusta hacer chistes sobre que Argentina es una mierda, y lo decís con un poco de maldad, un poco bastente, andate, volá para Europa, andá y lavá las copas de la gente que te parece respetable, andá y fijate cómo es el tema y si es todo tan perfecto. 

Yo no busco un nacionalismo cerrado, me gustan los idiomas, me gustan las culturas, me gusta la música de otros países, yo no me refiero a ser patrioterista. Yo me refiero a querer un poco más este lugar, porque acá naciste, y quizás acá te mueras también, y ¿vas a transcurrir toda tu vida renegando por ser tercermundista? 
Yo siento orgullo de ser Argentina.

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