sábado, 11 de enero de 2014

no es que no quiera, es que no quiero querer, 
echarle leña al fuego del hogar y el deber, 
la llama que me quema cada vez que te veo 
me dice que es absurdo programar el deseo, 
al cabo de unos años estaríamos los dos 
adultos y aburridos frente al televisor. 

 Joaquín Sabina.

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