domingo, 15 de diciembre de 2013

Afinando órganos que no son pianos.

No sé si pueda lograr algún día encontrar un equilibrio entre mi cerebro y mi corazón. Ni siquiera sé si creo en la mentira -si es una mentira- de que hay dos pensamientos distintos que provienen de la razón y del sentimiento. Pero sí, siempre, o casi, cualquiera sea el tema central, existen dos razonamientos y no puedo hallar el camino correcto. De ahí a que el corazón y el cerebro emitan sensaciones distintas no sé, no estoy segura, pero no pretendo tampoco desmentir esto. Así es como se entiende los dos puntos de vista que nos complican la vida, y que todos tenemos. Un día, quizás, tal vez, logremos afinar las cuerdas alegóricas que unen estas percepciones y por fin ¿por fin qué? ¿Seamos felices? No lo creo. ¿Desde cuándo busco ser feliz? Creo que me gusta, y me adapté a tener pensamientos y sentimientos ambiguos. Oscuros y claros. Pero ¿eso es equilibrio entre mis dos órganos? Por ende, si me viene a visitar un razonamiento turbio está bien, porque después aparece el alegre y ¿eso quiere decir que tengo bien estabilizados mis sentimientos? Ni si quiera yo lo sé, quizás tenga afinada mi vida y ni cuenta me di. Mentira sé que no. Bueno, no tiene conclusión final, estoy triste, y mis hormonas están depresivas. Ojalá mueran todos menos mi gata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario