miércoles, 15 de mayo de 2013

Qué depresiva sos boluda.

Pongo canciones tristes para sentirme mejor... o felices, pero pongo canciones. Hace ya bastante tiempo la música para mí se volvió un bien necesario. Nadie me puede entender mejor que la canción justa, tanto en la melodía como en la letra, y por suerte siempre la encuentro. La vida puede parecerme linda, fea, monótona, entretenida, rara, triste, aburrida, pero siempre una canción me va acompañar.
Ultimamente estoy muy inestable conmigo misma, bueno, siendo sincera nunca dejé de serlo del todo. Por suerte estoy mucho más tiempo bien que mal. La gente puede ver en mí alguien divertida, y no se les cruza en la cabeza las veces que estuve de verdad tocando fondo, tampoco me interesó nunca abrirme al mundo y contar mis problemas, mas bien me gusta escuchar que ser escuchada. Estoy escribiendo por escribir, no tengo un tema en especial del cuál hablar pero quiero hacerlo.
Si hoy tendría que describir mi vida me daría verguenza, en realidad no tendría que dármela, pero sin embargo no es lo que siempre esperé, tengo semanas mucho mejores que otras, volví a la gran euforia con post caída. Nunca fui muy vanidosa, pero siempre me aprecié, sé que tengo mucho más para dar de lo que doy. Considero que tengo muchos contras, nunca negué mi parte oscura, ni pienso hacerlo ¿quién quiere ser perfecto en esta vida? Sé que muchos, pero no es mi caso. Sí me gustaría equivocarme menos, no perder tantas cosas. Me hago cargo de mis culpas cuando lo creo necesario, me duele haber perdido este año ya muchas cosas que veo irrecuperables, una hermana del alma, por ejemplo. Si ahondo en este tema, seguro las lágrimas acumuladas en los ojos van a mutar en cataratas, pero quiero desahogarme un poco: es difícil llegar a tener tal confianza con alguna persona, al menos para mí. No me creo especial, pero mis sentimientos muchas veces no son iguales que los de cualquier adolescente, y  mis intereses mucho menos. No soy muy tímida, puedo hablar con la gente sin mayores problemas, pero es que -error mío- no me interesa hablar con muchas personas que ya considero no importantes o que creo que no puedo llegar a ser compatible en lo más mínimo, por eso, cuando encuentro mucha afinidad con una persona, y la acepto tal cual es, entendiendo sus gustos y preferencias y aceptándolos, es sorprendente. No me pasó con muchas personas en mis 16 años poder sentirme 'plenamente cómoda' con cualquier persona que no sea mi familia, y hasta mi familia a veces me genera cierta incomodidad de tener que ser alguien que no soy.
Cuando perdí a esa persona con la que pude ser la mayor parte del tiempo quien realmente soy y que muy pocas personas conocen, lógicamente caí. Aunque todos somos humanos y nos equivocamos, es inevitable no sentir la decepción de ver cómo dejaste de ser interesante para alguien que ocupó gran parte de tu vida, o cómo le empezaron a importar cosas frívolas o efímeras dejando de lado cosas sentimentales, de años, que yo considero importantes como una amistad y el afecto de la una por la otra.
Cada quien sigue su vida, pude sentirme muy feliz nuevamente, pude encontrar en otra persona toda la confianza que ya tenía pero... ¡me hubiese gustado tener esa confianza con dos personas simultáneamente! 

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