sábado, 24 de noviembre de 2012

Espíritu positivo.

No puedo decir con arrogancia que ya no sufro. Son momentos en los cuales mis estados de ánimos van variando, pero... puedo decir que me equilibré. 
No reprimo ningún sentimiento, ya sea salubre o no, dejo que todo sea tal cual como me lo expresa mi cabeza. Quizás fue ese el medicamento para comenzar a vivir la vida con más plenitud. Si estoy triste dejo que las lágrimas broten... por ende no recurro al enojo, lo cual sucedería si finjo ser fuerte y me prohíbo el lujo de la tristeza. A la vez, como no me lo prohíbo, no lo deseo. Estoy tan bien como estoy. Realmente nada cambió de un tiempo a esta parte, no me regalaron una mansión, no soy Angelina Jolie, nada de eso. Pero... supongo que mi energía atrae las cosas positivas y aleja las negativas. Mis puertas están abiertas a lo que sea que entre en mi vida para estimularme una sonrisa, pero no tanto para lo que quiera dañarme.
 Estoy sana, estoy bien, y bienvenido todo lo que me quiera hacer bien.

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