domingo, 23 de septiembre de 2012

La hicimo larga vite.

Increíble es darte cuenta, poder percibir las causas de tus estados de ánimos. Creo que soy la reina de la euforia pos depresión y viceversa. Si esperás alguien equilibrado en mi cuerpo, en cualquiera de los sentimientos que puedan llegar a tocarme, en cualquier aspecto, vas a ver pasar los años, y todavía voy a ser la misma inestable. Sinceramente no puedo decirte que me gusta ser así, me vi en muchas ocasiones sufrir por motivos no tan penosos, a la vez no puedo afirmarte con certeza que me desagrada ser así. Es como soy, y con un par de libros problemáticos, telenovelas de todo tipo, películas, influencias y consejos recibidos aprendí a valorarme, en algunos aspectos, claro está. Sé que me odio muchas veces, me maltrato y  mediante mi persona hago sufrir a los demás. No es mi plan lastimar a nadie que no sea yo, al menos no en estos momentos, al menos no con frecuencia. 
Creo con ferviente convicción que este 2012 me está cambiando, para bien o para mal... eso es subjetivo. Soy feliz con mucha más continuidad, y cuando caigo... bueno, es bastante grave. Supongo que la psicóloga no es la solución, nunca lo fue y nunca lo será. Me abro más a las personas, creo, estimo, espero que sea así. Cuento un poco más lo que me atrae, lo que me disgusta.
Estimo, sobrestimo y subestimo constantemente, sin parar. Me equivoco con tanta constancia que ya no es un problema mayor, pero lo mejor de todo, vuelvo a la carretera de la vida, a intentar ver florecer las bellas cosas del universo, la naturaleza, el amor, la vida en sí (es mentira, no soy tan cursi). Sí, me sigo dañando, y sí, sigo siendo insegura en tantas cosas. No cambié excesivamente, sigo siendo incapaz de mantener una relación con quien no deseo tenerla. De sostener una charla, o simplemente la presencia con quien no quiero estar. Continúo siendo de repente muy frontal y otras tantas veces evasiva... a veces asusto y otras enternezco. 
Estoy dudando seriamente de que algún día me decida quién quiero ser, temo demasiado optar por un camino descartando otros y... supongo que no está mal. Supongo que cuando crezca un día seré la chica depresiva y al otro la eufórica, un día la tierna y otros tantos la insoportable, hasta que la vida me lo permita, hasta que ya no sólo yo dependa de mí. Tengo tantos errores, que ya no los enumero, ya no me importan (mentira, me interesan más de la cuenta, pero puedo fingir con gran desempeño que no me inquietan en lo más mínimo). Obviamente nadie se va tomar el tiempo de leer esto, y... me encantaría que lo hagan y que me conozcan, pero no es necesario, puedo seguir viviendo sin eso.
 Estoy bien, estoy mal, y cada tanto y con menos continuidad el mundo no me genera interés, pero... lo que no voy a cambiar jamás va ser mi esencia, soy buena por mí, por más de que me odien creo que los voy a querer, porque... no puedo odiar a nadie más de cinco minutos consecutivos. Y porque no es de mi interés ser mala, ni descortez, ni violenta, porque no se me apetece, porque no lo necesito. 

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