sábado, 7 de julio de 2012

Susanita.

Se despertó preguntándose ''¿por qué la vida es así de cruel?'' Durante el día se comportó como la sociedad demandaba que así fuese. Cumplió con sus tareas de mortales. Quiso por un momento darle un giro a su vida y comportarse ''mal'', hacer lo que se le daba a gana, romper las reglas. No se fue a los extremos, solamente desapareció por algún rato dejando preocupada a la madre. Durante ese lapso bajó a mitad de camino -que transcurría desde el colegio a su casa- y con gran satisfacción y una duda de si estaba haciendo lo correcto se dirigió hacia un lugar que siempre miraba desde el colectivo y añoraba ir a comprar quién sabe qué, con tanta mala suerte que el local estaba cerrado. Llamó a su casa desde un locutorio y la voz en el teléfono no ejercía otro tono que el grito. Con una pena y el peor sentimiento de considerarse la más estúpida regresó a su casa. Todo transcurrió normal -cuando me refiero a normal es triste-. Se fue a dormir con la misma duda con la que se despertó. Sabía que al otro día la historia se reiteraría. 

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