martes, 8 de mayo de 2012

Mamá:

La locura te ganó por estos tiempos y el nerviosismo está abusando de tu cuerpo, mente y alma. Ya no hay motivos sólo desánimos de tu parte y me encantaría que sepas que se lo estás transmitiendo a las personas que jamás querrías dañar Quizás moleste y duela pero es mi deber advertirte que estás lesionando la razón de varias personas con tu intolerancia. Y sin atrevimiento de hacerme la desgraciada me veo yo siendo la más afectada.
¡No entiendo qué querés! ¿Acaso necesitás irte por un tiempo? Hacelo, juro que entendería. Porque... yo a veces también lo necesito, sin embargo soy menor y no puedo tomar semejante decisión. Pero... si es por tu bien lo acepto, porque sería el bienestar de ambas un poco de paz. Te quiero demasiado, y aunque con frecuencia suelas desconfiar de mi cariño solamente yo sé que hago lo que puedo, lo que me sale para transmitirte mi amor. No quiero ser una carga, mucho menos que estés mal, menos aún que sea por mi culpa. Si lo necesitás, dejá todo como está... No pienses en mí, porque cualquier ser humano saca su instinto de supervivencia en estos casos. ¡No pienses en mi debilidad! Porque puedo caer con continuidad pero entiendo un poco de la vida, ¡no me creas incapaz de sobrevivir!
Solamente quiero tu bien, porque de verdad te amo, y no quiero tener que soportar tus lágrimas y demencias, ya que me estaría dañando a mí, y... bien sabemos que no es lo que conviene, no quiero un motivo más para calzarme el disfraz de adolescente triste.

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