martes, 13 de diciembre de 2011



Y otra vez esa misma sensación de soledad extrema en medio de la gente que aparenta tenerte un cierto cariño, o respeto, o simplemente compasión. Y otra vez sos un pañuelito con mocos, llorando por ahí, sin intentar siquiera levantar tu autoestima que se cae a pedazos, sin luchar por tus sueños, mucho menos intentás subsistir, ni evitar los golpes que te pueda llegar a dar la vida porque simplemente asumís que será así siempre, que caés, caés, y caés y por más de que te levantes y le jures a las estrellas que vas a estar bien es imposible para vos ser normal. Porque a la vez es imposible también luchar con vos misma, ¿cómo se hace? Si sos vos, ¿quién se supone que tiene que ganar, VOS O VOS? Estás estresada, amargada, deprimida y no ves la manera de salir adelante. Tu corazón se marchita cada minuto un poco más, tus ojos piden descanso de tantas lágrimas y vos seguís quieta, creyendo no sé... que un milagro va caer de la luna que cure todas las heridas de hace tiempo, de ahora, las futuras. Por último, estás perdida y enferma y lo sabés a la perfección, pero pedir ayuda es demasiado vergonzoso y además a largo plazo no sería beneficioso para tu psciquis demente. Concluyo: sos un desastre.

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