lunes, 17 de octubre de 2011





La euforia se va apagando. Poco a poco uno se da cuenta que el cambio radical en nuestras vidas, ese vuelco a la felicidad, no era más que una excitación pasajera. Todo pasa. Todo va quedando atrás. Quizás hasta tu psiquis vaya quedándose atrás junto con los sueños platónicos y hermosos que anhelabas. Esos imposibles que creías posibles y tal vez algunos golpecitos dejaron entrever que verdaderamente eran improbables. Que sí, que no, que... ¡qué sé yo!
Inhalás y exhalás, y el aire sólo contiene porquerías. No hay aromas florales, ni príncipes con camisolas, ni playas paradisíacas. Vos no sos vos, o... quizás nunca lo fuiste. Aprender a adaptarse puede llevar su tiempo. Entender que el bien existe y el mal también puede costarnos lágrimas, pero todo es soportable, porque... finalmente siempre llego a la conclusión que la vida es imperdible.

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