lunes, 26 de septiembre de 2011







Duele sí, pero es un dolor cómodo. Espero, la respiración se interrumpe. Ojos sangran lágrimas y sigo respirando normalmente. Muchas, demasiadas cosas rondan por mi cabeza. Te quiero, sí, pero no sé si así. Sigo. Paro. Intento defenderme, formar el caparazón más resistente del mundo. Me escondo. Me dejo ver. Pienso y lo pensado no es más que amargura. Finjo ser feliz, finjo, finjo, sigo finjiendo. La careta feliz comienza a agrietarse, mucho, cada vez cuesta más sonreír. ¡No! No llores. No llores, no. Lloré. Porque siempre lloro, porque no puedo mantenerme estable, porque la paz dura lo que un cometa. Y porque.. pienso que a veces no me permito disfrutar, que quiero estar así. Que me empeño en enserrarme. Que me atrae lo improbable, disfruto de la pena. Me recompongo. Intento mirar con ojos optimistas el porvenir. Voy bien. Pero sé que volveré a caer, siempre pasa.

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