martes, 12 de julio de 2011

No encuentro un refugio seguro donde poder esconderme de la maldad, de la sensibilidad, del dolor.
Y llego a pensar resignada que quizás la culpable soy yo, por ser vulnerable a la mayoría de las cosas, por no poder poner punto final a las situaciones negras, por no poder siquiera decir ''no'', por creerme la madre Teresa de Calcuta cuando no lo soy, cuando siento como se quiebran los pedacitos ya quebrados de mi corazón. Y otra vez mi vista se ve nublada por culpa de las lágrimas, y otra vez, una vez más sé que me esperan malos tiempos.
Bronca, quisiera explotar, ¿por qué siempre vuelvo al mismo lugar? ¿Por qué no puedo disfrutar las pequeñas cosas? ¿Por qué no puedo disfrutar de las personas ni ellas de mí?

Trato, por momentos, de fingir ser alguien que no soy, pero es inevitable, me veo invadida por mí misma, con la misma pena que me persigue hace bastante, con los mismas dudas, los mismos miedos potenciados a la décima. ¡Necesito que algo me salga bien! Y mientras mi cabeza exclama esa necesidad mis ojos no paran de llorar.
¿Soy depresiva? ¿Tengo baja autoestima? ¿Soy paranóica? Sí, sí, sí, y mucho más también, mucho, muchísimo más.
La tranquilidad se fugó y no puedo hallarla, estoy rota, sin reparación, sin cura aparente.
No sé cómo disfrutar, no sé dónde encontrar la felicidad, no sé cuándo debo empezar a buscarla, no sé porqué la perdí.

1 comentario:

  1. A veces yo tambien me siento así, de que las personas no se sienten bien estando conmigo y por eso se alejan.. finjo ser otra persona pero lastima que solo dura por un rato y luego ellos se van :/ Besos!

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