jueves, 28 de abril de 2011

Perder la calma.

No hay voces que me contengan, no hay nada que me calme. La tranquilidad la perdí, no hace mucho... hace algunas horas. La inquietud me está doliendo, mi cabeza está acelerada, mi cuerpo tiembla. Las lágrimas están fluyendo con rapidez hasta mi boca, el estómago me duele, el corazón... bueno, del corazón no hablemos.

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