miércoles, 23 de marzo de 2011

Permanece quieta, no sabe si quiere esperarlo o si es imposible no hacerlo. No quiere que nadie la despierte de esa anestecia, que nadie la mueva, que nadie la toque.
- ¿Quién dijo que la vida era linda? No lo es en absoluto -protestó en voz alta, con fuerza y cansancio.
Apareció un señor y sin presentarse contestó:
- Te estás confundiendo linda con fácil. ¡No son sinónimos!
Y comprendió que la vida le era complicada, pero era bella. Entendió que las semillas florecen, que la lluvia cesa y da lugar al arcoíris, que la rodeaban mil cosas preciosas, pero sólo distinguía las feas.

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