domingo, 5 de diciembre de 2010

Pero quiero que algún día, cuando sientas que el mundo está en tu contra sientas que fui yo la que te esperó, la que te anheló todo este tiempo y veneró cada segundo que estuviste junto a mí. Que el día que quieras desaparecer, hagas que mi teléfono suene, y al escuchar tu voz ayudarte, decirte que no importa todos los errores que pudimos haber echo. Que ya no me importan las traiciones ni las desiluciones, que sigo acá, esperándote como siempre fue y que si aún no estás seguro tenés tiempo, porque siempre, exactamente siempre, voy a estar con vos.

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