miércoles, 3 de noviembre de 2010


¡No! Otra vez, no. No quiero entregarle mi corazón a él también, a pesar de que me guste su pelo, sus ojos, su mirada, el color y el corte de su cabello. A pesar de que me gusten sus labios, su nariz, sus cejas y sus manos, a pesar de que me encante lo que soy cuando estoy a su lado. Más tarde llega la deseperanza y prefiero seguir mi camino sin interrupciones, sin fracturas de corazón.

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