jueves, 21 de octubre de 2010


Ya lo dije, pero odio mi cumpleaños. Odio que la gente a la que le fuiste irrelevante todo el tiempo para una fecha cambie la cara pero a la vez odio también que me traten mal en este día. Odio querer intentar divertirme y que mi acto salga fallido. Odio crecer. Odio no poder cumplir promesas que alguna vez había jurado para esta fecha. Odio cuando alguien -que no es alguien, son algunos- no se acuerda de mi cumpleaños. Odio. Cambiemos la frase de feliz cumpleaños por triste cumpleaños.

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