sábado, 2 de octubre de 2010


Y ahora queda tanta amargura que probar. Me advirtieron que luego de algo nocivo venía algo agradable, pero jamás que después de algo bueno venía algo malo. Ya se fue la brisa acalorada de la mañana. Se fugaron los sueños para el futuro cercano, se fueron tantos sentimientos. Se escapó el brillo de mis ojos, se retiraron de a poco los hoyuelos de sus mejillas tibias y huyó el deseo de una vida próspera y feliz. Se marcharon a un lugar mejor las esperanzas, las ganas de ser alguien. Mi vida se fue con él, el gran amor de mi vida.

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