miércoles, 6 de octubre de 2010












Existe un lugar hermoso, donde habita naturaleza, una vista maravillosa pero sobre todo y lo que más se siente es la felicidad que ahí permanece. Yo, personalmente jugué y fui feliz mucho tiempo en ese lugar que hoy quieren desintegrar... otra vez por el lujo de unos pocos.






El corazón se me vuelve melancólico, no quiero que un lugar tan verde, tan puro sea destruido y reemplazado por algo metálico y tecnológico.






Pero... puedo rescatar de esto algo bueno, esta vez encuentro el lado positivo. Si no hubiesen querido acabar con lo que es nuestro, yo no hubiese visto la gente reunida así, luchando todos por una causa que le incumbe a muchos y no me hubiese despertado una sonrisa ver como se unen contra la gente de mal corazón, no me hubiese sorprendido que todavía hay gente que lucha por lo que quiere, que va a seguir habiendo.






Gracias a todos los vecinos que apoyan una buena causa, despiertan en mí un instinto valiente y creo que en otras personas también. El río es nuestro, es de todos.

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