lunes, 6 de septiembre de 2010

Quizás me lo merezco.


La cordura sigue detrás de rejas suplicando piedad, yo... sigo acá con la demencia carcomiéndome el cerebro. Hostil como fui siempre, precavida por si alguien decide engañarme una vez más.

Duelen todas las heridas abiertas, desangran una vez más. Infeliz vivo la vida, queriendo aparentar ser algo que enrealidad está muy lejos de mi alcance. Queriendo demostrar prosperidad a cada paso.

No me sigan, no recorran el camino sinuoso que me toca recorrer. No soy ejemplo de nadie, no me admiren. En mí cada persona descarga su felonía. No se lo merecen, yo... no sé.

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