sábado, 24 de julio de 2010

Qué tengo que hacer.


No sé por qué sigo leyendo novelas de amor, seguro mi subconsciente quiere aferrarse a esa idea mentirosa de que mi historia va a tener un final igual, una trama parecida.

Me doy cuenta cuando leo que me hace mal, yo sé muy bien que mi futuro depende de mí pero también de aquel amor. Con trece años no se puede armar una historia de las soñadas, pero es raro saber que quisiste tanto a una persona, saber que si alguien me querría así como quiero lo que soñé desde que me empecé a ilusionar con mi cuento de caballeros y dragones, de torres y castillos, si se puede alcanzar.

No busco el gran amor de la vida, busco una vida tranquila, sin sufrimientos. Valoro mucho esos estados de ánimos raros, tristes y distintos, por muchos de ellos soy quien soy, llegué donde estoy, crecí lo que maduré. Busco una vida como alguien de mi edad, es que no sé qué es lo que tengo que hacer, no es tiempo de jugar con muñecas, mucho menos de buscarse un amor con quien compartir el resto de los días, no me apetece el hecho de salir y repartir besos por cualquier boca. No sé qué quiero, no sé qué puedo, no sé qué tengo que hacer.

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