martes, 13 de julio de 2010

Qué lindo.


Hoy, qué lindo día. Qué lindo verte otra vez, denuevo ahí, sentado en mismo lugar, ahí clavado, hablando mucho y compartiendo tus ideas, a veces lindas, a veces bobas. Qué lindo escuchar otra vez tu voz, algo aguda y difónica, qué lindo escucharte tartamudear y repetir la palabra ''o sea'' cinco mil veces por oración, qué lindo es tenerte tan cerca a pesar de las distancias.

Ahí estabas vos, a pocos metros de mí, y te miraba sabiendo que en algún punto pensabas en qué idiota que soy por quedarme cada vez más atontada cuando te veo, sabiendo que sabías muy bien que te veía con ojos de enamorada. Ahí estabas y a mí no me importó simular ser una ridícula viéndote así, no me importó porque sigo eligiéndote a vos antes que a mí y eso nunca va a cambiar, sigo jugándome la vida por una mirada, un saludo aunque sea para alegrar el día, la semana.

Es raro que seas el único capaz de sacarme una sonrisa en esos momentos tristes, sos el único y nunca hacés nada, porque no querés hacer nada y prefiero no entrar en el ámbito de las críticas, prefiero seguir diciéndote cien mil veces más cuanto te quiero.

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