viernes, 16 de julio de 2010

Parece mentira, che.


Me quedo contemplándote, uno, dos, quizás un minuto más y ahí reacciono y pienso, pienso que hace un tiempo, cuatro meses para ser exactos, las cosas se tornaron un poco difíciles, hasta llegar al punto de lo casi imposible.

Ganas de darte la vida tengo muchísimas, pero fuerzas no me quedan tanto. Me pregunto ¿cuánto pesa el miedo a ser feliz? y me respondo que la felicidad mía está al lado tuyo, vigilándote de cerca por si un día decidís dejar atrás esas palabras que algún día oí salir de tu boca. Y me quejo yo sola, me reprocho mis actos, como quedo al frente tuyo, me cuestiono denuevo y una pregunta me carcome la consciencia, ¿qué es lo que tengo que dar? ¿Quién es la persona que tengo que ser? Y pienso y pienso, parece mentira que yo sea esa que te espera, que cada noche se duerme pensando en alguna que otra estrategia.

A pesar de todo el tiempo que transcurra seguís siendo lo principal y ahí es cuando me doy cuenta que no puedo vivir sin vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario