jueves, 29 de julio de 2010


No quiero culparte de ennegrecer mi alma, sé que nunca fue tu intención. Vos sos un chico bueno, sé que darías todo por lo que querés, sos muy fuerte y suficiente maduro para darte cuenta de la situación. Qué difícil es el amor. Cuanto más amás, más sufrís. Espero no amarte tanto, espero poder retractarme y darme cuenta antes de caer en otro juego. No tengo experiencia, no quiero tenerla. Me queda demasiados caminos por recorrer, muchas montañas llenas de desniveles y rocas y muchas playas con arena limpia y lisa. Con todos los riesgos, simpáticos o no, asumo las responsabilidades e intento seguir adelante, con mi vista hacia el cielo blanco y azul, con los ojos brillosos de tanto reír, de tanto amar.

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