sábado, 17 de julio de 2010

Me fui.


Me fui de mí misma. Me fui porque ya no me importa mucho ser quien soy, siendo lo que soy no llegué muy lejos como escribí tiempo atrás, ¿qué gané? Una, dos, algunas humillaciones, algunos insultos que siento no me merezco. Gané miles de dolores de corazón, porque quien dice que, no se hace cargo, es muy probable que no le interese hacer sufrir a una persona, se da media vuelta y se va por su camino, pensando que el otro es el que está mal. Me fui porque ya no sé que hacer, no sé como manejarme, me quiero ir del mundo, algún día me iré. Me fui porque en este planeta en donde vivo a la gente de mierda que habita en él les importa más un cuerpo y una cara divina a una persona buena y bondadosa con todos. Me fui porque me harté, porque sinceramente odio a todas las personas que se me puedan llegar a cruzar, nadie en este mundo es muy distinto, mas bien son todos iguales, con sus estereotipos y sus mentalidades que al parecer a ellos les parecen bárbaros. Me fui porque también, no tengo más qué hacer, no quiero cambiar y siendo así no llego a ninguna parte. Me fui porque al parecer a nadie le importa mi sentir, y pensándolo bien no tengo mucho en esta vida.

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