jueves, 25 de mayo de 2017

tu carita al otro lado del vidrio

La frustración de un parcial mal hecho. La voz autodestructiva que me golpea con un ''no lograste lo que te propusiste''. Un pseudofracaso que duele un poco. Y tu carita al otro lado del vidrio. Esa carita que me dice sin hablar que estuviste ahí, esperándome, y no porque sí, sino porque me querés. Y si yo te quiero y vos me querés a mí tal y como me lo dijo tu carita atrás del vidrio, ¿hay lugar para la frustración, la autodestrucción y los fracasos? Mi corazón desinflado se infla. Y salgo un poco triste pero consciente de que estás ahí, ahora tu carita habla. Sí, me fue mal, pero ahora estás vos diciéndome de alguna manera que hay solución para todo y entonces todo marcha bien, Milhouse.

domingo, 5 de febrero de 2017

algo

Que me crezca el pelo. Precisamente el flequillo. O quizás no. Mejor, que no me bardeen por mis formas. Por mi timidez o por no ser como ellos. Que no me obliguen a serlo.
O... tal vez leer más, usar menos el celular. Que me guste mucho el té y tomar unos pares al día, dejar el café. Que a mi gata se le dé por hacerme masajes en la espalda.
Algo, no sé qué, promocionar una materia, leer a Borges, ver una vez más esa entrevista tan famosa de Cortázar.
Saber lo que quiero.
Eso que no sé qué es, eso pequeño, lo que me hinche al fin el espíritu.

jueves, 2 de febrero de 2017

esa cintura es inmortal
esas caderas no perecen
quedabas esperando 
ecos que no volverán
flotando entre rechazos
del mismo dolor
vendrá un nuevo amanecer

Cerati.

sábado, 17 de diciembre de 2016

realismo mágico de poco valor.

Te pedí que no digas giladas y las dije yo.
Me jacto de ser clara, pero soy bien oscura. Y para tu sorpresa: yo también cambio de opinión.

Soy caprichosa. Creo que varios de tus sincericidios azucarados terminaron por comprar en cuotas esa habitación sensible y, si querés, tierna que tengo aunque no me agrade. Y pensé que me gustabas. Y es todo una gilada (igual, capaz que no).
Olvidé el factor de que tu cabeza también es una anarquía, y que lo que pensaste ayer de mí, podés no pensarlo hoy. Y mi capricho se encapricha y le resulta intolerable. Y si no me querés así, como ayer, entonces mejor no me quieras, y entonces mejor no te quiero, porque si nos ponemos a hilar filo: te quiero también por cómo me quisiste ayer.
Y sí, yo te dije que esto se volvió un loop, un te quiero eterno, la intención de decir lo que ya sabemos (o no): que nos queremos. Y a mí qué me importa que nos digamos que nos queremos si alguna vez te comenté que el lenguaje es una reducción y que dice sin decir nada.
¿Y para qué escribo si el lenguaje es una reducción y no dice nada?
Y ahora, en realidad, ¿te dije algo?


jueves, 15 de diciembre de 2016

''-[...]Es como un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nasa raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos.Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo, si te lo puedo decir así. No creas que me olvidaba de la hipoteca y la religión eran como el traje que uno no tiene puesto; yo sé que el traje está en el ropero, pero a mí no vas a decirme que en ese momento ese traje existe. El traje existe cuando me lo pongo, y la hipoteca y la religión existían cuando terminaba de tocar y la vieja entraba con el pelo colgándole a mechones y se quejaba de que yo le rompía las orejas con esa -música-del-diablo.''


''El perseguidor'' en ''Las armas secretas'', Julio Cortázar (1959)

lunes, 12 de diciembre de 2016

tormento

disfrutar de lo lindo
sin pensar en el apocalipsis, no puedo
entre la ansiedad
incierta que genera el futuro
y los miedos
latentes de un pasado cierto

es que te quiero

por eso te cuento
que disfrutar de lo lindo
sin pensar en el apocalipsis
no puedo

martes, 6 de diciembre de 2016

Pienso que pienso de más. Me invaden reflexiones fugaces y esa velocidad, y esa brevedad me comentan que pienso de más pero de menos. O mucho, pero mal. ¿Existe pensar bien o mal? ¿O es mero pensamiento sin graduación? Una graduación tiene, al menos: es fugaz.
Hoy, por ejemplo, pensé que soy feliz y soy triste y soy con poco. Pero me quedo en la tristeza, porque es donde encuentro una fuente propicia para sacar algo de mí, y siempre quiero sacar algo de mí, como si me gustara despedazarme, o como si buscara barrer algo para admitir algo nuevo (pensamientos, sentimientos, aunque éstos sean una confluencia y no sepa ni qué siento ni qué pienso ni qué es cada categoría).
En realidad no pensé todo eso, ni de esa forma, pero fue algo así. Comparé mi felicidad y mi tristeza con la de mi mamá, entonces me di cuenta que soy con poco, que lloro leyendo un blog de una chica que se expresa como nunca voy a lograr hacerlo: lloro con poco. No sé con qué llora mi mamá, no sé cuándo se enoja, pero es con mucho. Y acá hablo de gravedad.
Más tarde, vi una lapicera linda, y me puse contenta. Ahí descubrí que soy feliz con poco. Y que mi mamá, probablemente, no lo sé, creo que no se pondría contenta con una lapicera linda.

Mis pensamientos son fugaces, porque soy con poco.
Y aquí estoy, pensando en el alma que piensa, y por pensar no es alma. Creo que le pasó a Charly alguna vez.

sábado, 5 de noviembre de 2016

El psicótico vive en el temor del desmoronamiento (del que las diferentes psicosis no serían más que defensas). Pero “el temor clínico al desmoronamiento es el temor a un desmoronamiento que ha sido ya experimentado (primitive agony) (…) y hay momentos en que un paciente tiene necesidad de que se le diga que el desmoronamiento cuyo temor mina su vida ha ocurrido ya”. Lo mismo, al parecer, es válido para la angustia de amor: es el temor de un duelo que ya se ha verificado, desde el origen del amor, desde el momento en que ha sido raptado. Sería necesario que alguien pudiera decirme: “No estés más angustiado, ya lo (a) has perdido”.



Winnicott citado por Barthes en ''Fragmentos de un discurso amoroso'' (1977)

martes, 1 de noviembre de 2016

taciturno

taciturna
casi tácita
tu voz desaparece
y crece
un recuerdo imparcial
tus manos, tu cara, mi cuerpo
tu objetivo final
mi entrega y tu ignorancia
incitaba a la arrogancia

la desilusión
el llanto y el
perdón
de la mano del olvido
juez divino
adulado
aclamado
de más